Lo que necesitas saber sobre las varices pélvicas

Vamos a hablarte sobre las varices pélvicas. Estas afectan aproximadamente a un 15% de la población femenina, aunque en algunos casos puede que desarrollen sin presentar síntomas. Este problema provoca el desarrollo de venas dilatadas e incompetentes. Estas están localizadas en el abdomen inferior y en la pelvis.

Cuando estas varices se sitúan en la pelvis, en la zona de los ovarios y el útero se produce el síndrome de congestión pélvica (PCS) y varices en los miembros inferiores.

Vamos a ver un poco más sobre el PCS 

Síndrome de congestión pélvica (PCS)

Este síndrome se manifiesta como un dolor crónico. Generalmente se localiza en la zona lumbar y en la parte inferior del abdomen. Es un dolor cíclico y sordo, que empeora con las menstruaciones. También se hace más intenso al pasar mucho tiempo de pie o al adoptar ciertas posturas.

También está relacionado con la irregularidad menstrual y con el dolor durante las relaciones sexuales (disperaunia). Además, en algunas ocasiones, con molestias urinarias.

Posibles causas de las varices pélvicas

Varices pélvicas

 

Hay varios factores de riesgo: 

  • Mujeres de entre 30 o 50 años que han tenido más de un embarazo. Estas venas dilatadas son proclives a dañarse durante los embarazos, ya que entonces la presión y el volumen que ejerce el útero sobre el sistema venoso hacen más difícil el retorno de la sangre al corazón. Por eso mismo, las dilata y favorece el daño en las válvulas de las venas.
  • La predisposición genética también puede ser determinante.
  • Son propensas a sufrirlas las mujeres con disfunciones hormonales.

Síntomas y diagnóstico

Como hemos dicho anteriormente, las varices pélvicas son de difícil diagnóstico, ya que sus síntomas no suelen manifestarse. Sin embargo, según varios estudios, hay una sintomatología bastante común entre las mujeres que las padecen. Es la siguiente: 

  • Dolores en el bajo vientre y en la zona pélvica más intenso durante los diez o quince días previos a la menstruación.
  • Reglas dolorosas.
  • Una sensación que quienes la sufren describen como un peso en la zona del abdomen inferior.
  • Síntomas urinarios. Por ejemplo, sensación muy frecuente de micción.

A pesar de su poca sintomatología, con estas pruebas pueden diagnosticarse las varices pélvicas: El eco-doppler, que puede ser transvaginal o abdominal. Con esta técnica pueden identificarse las venas de la parte baja del abdomen. A través de ellas, puede estudiarse el flujo.

Esta prueba no lleva radiación y para ella no es necesaria una preparación previa del paciente.

En el caso de que hayan dudas con el diagnóstico, también puede recurrirse a una resonancia magnética o angio-TAC para valorar la vascularización abdominal.

Varices pélvicas: cómo prevenirlas

Vamos a darte algunos consejos para prevenirlas: 

  • Intenta salir a andar todos, o casi todos los días. Así mejorarás la circulación de la sangre. Para mejorar el retorno venoso, será suficiente con una caminata de unos 30 o 45 minutos.
  • En época de embarazo, a la hora de dormir, trata de adoptar en la cama la postura de costado. Esto disminuye la presión del útero en la vena cava.
  • Cuando puedas, elige la ducha por encima del baño. Para activar la circulación es ideal alternar calor-frío.
  • Durante el embarazo es primordial controlar el peso. Lo conseguirás con una dieta rica en fibra y siguiendo las pautas del médico.
  • Evita usar ropa muy ajustada, en especial en la zona de las ingles (mallas, medias, pantalones ceñidos…)

En el siguiente vídeo, podrás ver más información sobre la manera de prevenir las varices pélvicas: 

Tratamientos

Una vez que se ha hecho el diagnóstico puede pasarse a hacer un tratamiento médico. Este puede ser un tratamiento hormonal o algún fármaco venotónico.

En caso de que el tratamiento médico resultara no ser suficiente, podría hacerse un tratamiento de radiología intervencionista. Esta consiste en introducir un catéter por una de las venas de la ingle. Luego, se lleva el catéter hasta las venas de la pelvis. 

Una vez hecho esto, pueden usarse dos técnicas: Embolizar con una espuma, que hará que las venas se colapsen y, como consecuencia, se cierren o bien colocar unos coils (espirales recubiertas de un material especial que hace que se forme un trombo sobre las venas). Así, se consigue obturar la vena varicosa).

Otras varices que también suele acarrear el embarazo son las varices vulvares. En este artículo sobre tipos de vrices, podrás ver toda la información sobre ellas.

Asimismo, en nuestra página encontrarás artículos sobre las varices en general.

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