Varices en las piernas

¿Varices en las piernas? Te explicamos los pasos a seguir

Vamos a hablar de las varices en las piernas. Este suele ser un problema que más comúnmente se presenta en las mujeres, sobre todo cuando se tiene rutinas diarias con poca actividad física, existen factores hereditarios o se tiene un peso mayor al recomendado de acuerdo con la altura.

Aunque suele traer ciertas incomodidades, muchas veces molesta su aparición por estética, y más si se trata de las piernas de una mujer pues es en esta parte del cuerpo, uno de los lugares donde aparecen con mayor frecuencia. Las varices no son más que una acumulación anormal en la sangre, a causa de la debilidad en las válvulas y paredes de las venas superficiales.

Como es mejor prevenir que curar, primero vamos a hablarte de cómo evitar que en tus piernas aparezcan las antiestéticas y molestas varices para que cuentes con toda la información necesaria y estés preparado para prevenir su aparición.

Varices en las piernas: cómo evitarlas

Existen gran cantidad de recomendaciones que puedes poner en práctica como parte de tu rutina diaria para intentar reducir las probabilidades de que aparezcan las varices en tus piernas, así que comienza a incorporarlas en tu día a día y poco a poco te acostumbrarás a hacerlas de manera habitual.

Estos tips, favorecen no sólo el evitar la aparición de las varices, sino que también contribuyen a incorporar en la rutina hábitos que nos ayudan a mejorar nuestra circulación sanguínea y por ende, favorecen el funcionamiento de nuestro corazón.

Camina de puntillas

Varices en las piernas

 

Trata de hacerlo durante unos minutos diarios. Al final, como todo, es cuestión de acostumbrarse. Y seguro que tus piernas te lo agradecen. La presión que el músculo hace al contraerse facilita mucho el retorno venoso.

En primer lugar, da unos pequeños pasos, caminando descalzo, de puntillas. A continuación, anda durante 2 minutos, marcando el paso de una forma exagerada. Apoya bien la punta del pie, que quede atrás.

Finalmente, junta las piernas y sube y baja un talón, apoyándote en los dedos. Después, repite el procedimiento, cambiando de pie.

Una ducha en las piernas para empezar y acabar el día

La hidroterapia, que está basada en el contraste de temperatura, es muy beneficiosa para la elasticidad de las piernas. Además, te proporcionará un gran alivio ante molestias como picores, dolor o escozor.

Durante esta ducha, dirige primero el chorro de agua hacia los pies y continúa subiendo por las pantorrillas, las rodillas y los muslos. Alterna agua fría y caliente, pero acaba siempre con la fría, ya que así activarás la circulación.

Medias de compresión (sí, también en verano)

Estas medias aprietan más en la zona de los tobillos y disminuyen la tensión a medida que se van acercando a la rodilla. Hay muchas personas que tienen alguna variz y las utilizan durante invierno, otoño y primavera, pero al llegar al verano prescinden de ellas.

Es un error, ya que paradójicamente es en verano cuando más se necesitan. En esta época del año el calor aumenta el tamaño del calibre de las venas, haciendo que duelan.

De todos modos, hay opciones más llevaderas para la época estival. Puedes optar por las de compresión ligera, de otros materiales más finos. Asimismo, también date un respiro y quítatelas durante las horas más calurosas del día.

Evita las altas temperaturas

La exposición de los miembros inferiores de manera directa al calor, tal como en el sauna, baños calientes o al estar muy cercanos al calefactor o braseros, puede ser desaconsejable ya que mantienen las venas dilatadas y dificultan que la sangre fluya de manera correcta.

Por eso se sugiere duchas con contraste entre agua fría y caliente, y es que con ello se activa el proceso de circulación.

No cruces mucho las piernas

Es una costumbre muy arraigada y que, muchas veces, hacemos sin darnos cuenta: cruzar las piernas. Puede que cueste, pero, la próxima vez que tengas la inclinación de hacerlo, recuerda que eso dificulta que la sangre fluya naturalmente. Intenta estar así durante el menor tiempo posible.

Evita los tacones altos

Si los tacones son muy altos, harán que todo tu peso recaiga sobre tus tobillos, provocando hinchazón. Tampoco es aconsejable que sean planos del todo. Procura que midan unos 2 o 3 centímetros.

Reduce el consumo de sal

Cuando nuestro consumo de sal es elevado, se retiene líquido en nuestro cuerpo y se hinchan los tobillos, provocando dificultad en la circulación de sangre. Si comienzas a disminuir el consumo de sal en tu dieta, pronto notarás como tus piernas dejarán de hincharse, eliminando la pesadez y favoreciendo la fluidez en los vasos sanguíneos.

También ayuda el consumir alimentos ricos en Omega 3 como el pescado y en flavonoides, tal como la cebolla y los frutos rojos.

Actívate con los ejercicios

Sobre todo con aquellos que tengan poco impacto sobre tus piernas, tal como el ciclismo o la natación, son muy beneficiosos para activar la musculatura y a su vez, el sistema venoso.

Actividades como el baile, caminar o el yoga, resultan favorecedoras como parte de un estilo de vida más saludable.

Procura mantener un peso adecuado

Cuando tenemos sobre peso o sufrimos de obesidad, le agregamos mayor presión a nuestras piernas, por lo que se dificulta el retorno de la sangre al corazón, esto deriva en la aparición de las varices.

Si nos mantenemos con un peso adecuado, estaremos previniendo la aparición de las molestas varices en nuestras piernas.

Descansa elevando las piernas

Luego de un arduo día de trabajo, es importante consentirnos un poco y recuperar energías para continuar con la jornada, por lo que se sugiere elevar las piernas ligeramente por encima del pecho para facilitar el retorno de la circulación desde esta posición.

Igualmente, son favorables los masajes con ambas manos, iniciando desde las puntas de los pies ascendiendo hasta llegar a los muslos y la ingle. Esto se puede potenciar para mejorar su efecto aplicando gel, aceites o cremas frías para relajar las piernas.

Tratamientos para las varices en las piernas

Varices en las piernas

Si las varices ya han irrumpido en tu vida, ¡no te preocupes! también hay soluciones que te pueden ayudar a combatir estas anti estéticas apariciones en tus piernas.

Es importante señalar que, cuando las varices están en la etapa inicial son benignas por lo que su mayor amenaza tiene que ver con la apariencia de nuestras piernas. Aunque, si se dejan avanzar sin tomar ninguna medida, con el paso del tiempo pueden afectar la calidad de vida, ocasionando dolor, inflamación y la aparición de más varices, lo que a su vez puede desencadenar problemas de salud bastante serios. Por ello es necesario actuar desde su primera aparición, para contrarrestar sus efectos negativos.

En la actualidad existen gran variedad de tratamientos, sin embargo no todos tienen eficacia comprobada y en muchos casos resultan inefectivos. Por este motivo hemos seleccionado para ti dos de las opciones más utilizadas con mayor efectividad, para que puedas elegir la que más te convenga y comiences desde ya a combatir  contra las varices en las piernas.

Los dos tratamientos más utilizados son el láser y la escleroterapia. Vamos a ver en qué consisten. Aunque si las varices son ya muy gruesas y dilatadas, puede que estos tratamientos no sean suficientes y haya que recurrir a la cirugía.

Por eso mismo, es sumamente importante la prevención y el mantenimiento.

Escleroterapia

Esta técnica consiste en inyectar un líquido esclesorante directamente dentro de las varices para conseguir que se disuelvan. Desde hace un tiempo se está utilizando mucho la opción del esclesorante con microespuma. Esta es una mezcla del líquido con aire que proporciona una mayor adherencia y distribución del líquido a las paredes de los vasos. Esta terapia supone un gran avance frente a la esclerosis líquida, ya que con ella se pueden tratar todo tipo de venas.

La sesión solamente dura unos 30 minutos y después el paciente puede hacer vida normal, llevando una media durante las 24 horas siguientes. Generalmente no es doloroso. Es posible que sean necesarias varias sesiones antes de comenzar a ver los efectos en las piernas.

Láser

Esta técnica también está siendo muy utilizada, ya que es muy poco invasiva y puede realizarse en la misma consulta del médico. De hecho, gracias a esta opción muchas veces se logra evadir la cirugía. Apenas tiene complicaciones y el postoperatorio suele ser muy sencillo. 

Si la variz en la pierna es varicosa, la técnica consiste en introducir un catéter especial en la vena. A través de él, se envía a la pared de la vena una energía de radiofrecuencia que hace que esta se contraiga y cierre. Por lo general, el único efecto secundario es un pequeño hematoma en la zona de la herida.

En el caso de que la variz sea tipo araña vascular no es necesario llegar a hacer ninguna incisión.  En lugar de eso, el láser se aplica en ráfagas fuertes, directamente sobre la zona donde se encuentra la araña vesicular. Los efectos secundarios son todavía inferiores: suelen limitarse al enrojecimiento e inflamación de la piel. Este efecto desaparece en unos pocos días.

Esperamos que te haya sido útil esta información sobras las varices en las piernas. En nuestra página o en el siguiente video, podrás ampliarla.

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